¿EL FIN DEL BIPARTIDISMO?
Lo dijimos hace 4 años y lo repetimos nuevamente. No gana unas elecciones
quién mas votos obtiene, sino quien tiene más diputados. Vayamos por partes.
¿Por qué ocurre esto? Tenemos un Parlament de Catalunya compuesto por 135
diputados, distribuidos de la siguiente forma: 85 por la provincia o
circunscripción de Barcelona, 18 por Tarragona, 17 por Girona y 15 por Lleida.
De esta proporción (se realizó supuestamente en función del número de
habitantes) se desprende que cuesta más tener un diputado por la provincia de
Barcelona que uno por Lleida.
En definitiva, la ley electoral que tenemos vigente, prima más las zonas
rurales que las zonas industriales. Por consiguiente, cuando se habla de
modificar el Estatut de Catalunya, debería contemplarse este aspecto.
Recordemos que CiU, por intereses partidistas, siempre se opuso a que
Barcelona fuese provincia única. De forma que si no se modifican de una
forma más proporcional dichas circunscripciones electorales, siempre
beneficiará al nacionalismo conservador frente a la izquierda progresista.
Todo este viene al caso de lo sucedido en estas últimas elecciones, porque no
vale decir que moralmente el PSC ha ganado, por haber obtenido un mayor número
de votos, o apelar, como hemos dicho anteriormente, al efecto de la
proporcionalidad en la provincia de Lleida.
En estas circunstancias, sólo se puede ganar si se juega al ataque; los
combates nulos sólo dan la victoria a los que siempre gobiernan. Aunque, si es
cierto, que la suma de los votos del PSC ERC ICV-EA, permiten a
Pasqual Maragall tratar de liderar un gobierno de izquierda progresista, como
dice el refrán "que los árboles no te impidan ver el bosque", porque
ya veremos si en esta balanza pesan más los votos de izquierda que los
nacionalismos conservadores.
Porque los éxitos políticos se miden por los votos y la realidad es que PSC y
CiU pierden, ambos, en torno a los 150.000 votos (ellos pensaron que las
municipales fue un hecho coyuntural) de los cuales la mayor parte ha sido en
la provincia de Barcelona. Sólo en Santa Coloma, por señalar una ciudad
emblemática, el PSC pierde 10 puntos y si hablamos de Montgat, aún siendo el
partido más votado, pierde 5 puntos. Así mismo CiU, que en las anteriores
autonómicas le separaron 2 votos de diferencia con el PSC, en esta ocasión
ha perdido hasta 8 puntos.
Siguiendo la tónica general, en Montgat, quien se ha beneficiado de esta
pérdida de votos, ha sido en primer lugar ERC, puesto que ha sumado 7 puntos
con respecto a las anteriores (probablemente de jóvenes que votaban por
primera vez, hijos de votantes de CiU o los cansados de tantos años -23- de
nacionalismo conservador.
Y en segundo lugar ICV-EA, que también ha sumado 4 puntos. Su política
claramente de izquierda progresista, basada en una justicia social más
equitativa, ha hecho que esos votos prestados anteriormente al PSC, hayan
vuelto a ICV-EA, haciendo caso omiso del consabido voto útil que fomenta
el bipartidismo.
Por último, el PP, que ya nos tiene acostumbrados, aquello de "¡que
vienen los rojos!" o los "independentistas", también suben 3
puntos, por mediáticos (cuya pérdida se reparten entre el PSC y CiU) y por
aquello de que "España va bien" o "España no hay más que una".
¡Vale!
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